Para ir abriendo boca: un poco de ciencia-ficción feminista

PTQK

Para ir abriendo boca en una tradición arquetípicamente femenina, empiezo hablando de un cuento. O una novela, que en definitiva es lo mismo. Metáfora y narración. El Frankenstein de Mary Wollstonecraft Shelley, publicado anónimamente en 1818.

El monstruo rebelde creado por el Doctor Frankenstein ha sido analizado infinidad de veces por su magistral encarnación del mito del progreso que, al principio del XIX, planteaba ya los interrogantes que han llegado hasta hoy. ¿Qué ocurre cuando el fruto de la técnica y los saberes -el monstruo- se rebela contra su creador? ¿Qué responsabilidad tiene el hombre (masculino neutro) respecto a su propia inteligencia?

Una de las mayores aportaciones del clásico de Shelley es haber revisado en clave industrial otros arquetipos anteriores. Como Fausto, que vendió su alma al diablo a cambio de sabiduría; Prometeo, que robó el fuego a los dioses del Olimpo; y por supuesto Adán que, incitado por Eva, robó el fruto prohibido del árbol de la ciencia. En todos los casos, la historia es la misma.

En un precioso artículo publicado recientemente en El País, Manuel Rodríguez Rivero recupera la obra de Shelley y le da una vuelta de tuerca en clave de género. Su idea es la siguiente. A primera vista, efectivamente la historia de Frankenstein se inscribe de lleno en la genealogía masculina de esos (anti)héroes que, animados por el humano deseo de conocimiento y auto-superación, fuerzan sus propios límites y los de la naturaleza provocando consecuencias catastróficas.

Sin embargo, dice Rodríguez Rivero:

“Lo que resulta del alumbramiento del hombre es un aborto viviente -un Otro tan alienado y dependiente como la mujer-, cuyo destino es también la marginación, y que debe iniciarse en el conocimiento del mundo sin ayuda. Por eso creo que lo que, en definitiva, le reprocha Shelley a Frankenstein no es que usurpe la función procreadora y, al hacerlo, engendre al monstruo, sino que se desentienda de él, que lo rechace, que no asuma su maternidad espuria”.

Y me ha hecho pensar en un texto que escribí hace poco para Mugalari sobre la obra de Patricia Piccinni, a raiz de su exposición “(tiernas) criaturas” en el Artium de Gasteiz. Copio un fragmento:

La obra incluye fotos, vídeos e instalaciones que representan seres bio-tecnológicos fantásticos. Pero los aborda con una mirada que sugiere un marco de interpretación poco frecuente en el bio-arte. ¿Qué responsabilidad tenemos hacia estas nuevas generaciones de criaturas manipuladas con las que estaremos obligados a convivir en un futuro cercano? “Estoy especialmente fascinada por las consecuencias imprevistas, el material que no queremos pero al que, de algún modo, debemos acostumbrarnos. Me interesa saber si seremos capaces de amarlos o no” dice la autora.

Las criaturas de Piccinini no constituyen una amenaza, no son violentas ni se rebelan contra su creador. Al contrario, le ofrecen una posibilidad de afecto, cuidado y descubrimiento mutuo, de amor, empatía y responsabilidad. Coordenadas que no suelen estar presentes en las fantasías futuristas y que, como señala Donna Haraway en el texto de presentación a la muestra, sitúan a esta creadora en la radical línea experimental de la ciencia-ficción feminista. Piccinini sueña con lo que Haraway denomina “una ética de descolonización”, llamada a sustituir las prácticas invasivas – ya sean culturales o tecnológicas- por otras más conscientes, centradas en la convivencia entre especies distintas, miembros de una expandida familia post-humana.

A priori, parece que la obra de Piccinini propone un imaginario radicalmente opuesto al que tradicionalmente se atribuye al Frankenstein de Shelley. Pero que, curiosamente, responde a la lectura desviada que hace del clásico Rodríguez Rivero: la posibilidad de acercarse al monstruo con empatía y comprenderlo en su otredad.

Será por eso que, como dice Rodríguez Rivero, Frankenstein sigue fascinando a las chicas ;-)

 

“Family” de Patricia Piccinini

“Family” de Patricia Piccinini

2 Responses to “Para ir abriendo boca: un poco de ciencia-ficción feminista”

  1. reichel Says:

    Frankenstein, es un personaje gótico, que, si bien dejó un poco huerfano su autora…, con la aparición de la serie televisiva..¨The Monster Family¨…pudimos conocer su otra realidad posible.

    Tod@s soñamos con poder romper, la línea ilusoria que hace que lo bello…la belleza, se korompa

  2. reichel Says:

    …y muchas veces…nos sentim@s bastante sol@s, como recien parid@s, a la hora de tomar decisiones, de meditar activa o pasivamente catalizando la información y ordenándola, recibiendo conocimientos en cada experiencia vital y sensorial del sentido de la vida.

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